Electricidad

Tablero de los ochenta, aire acondicionado de este año: por qué salta la térmica

La térmica que salta está haciendo su trabajo. El problema empieza el día que alguien la reemplaza por una más grande y deja de saltar.

Dueños y vecinos Septiembre de 2026 10 min de lectura

Enero, cuarenta grados, la casa llena. Se prende el segundo aire y salta una llave del tablero. Se rearma, y a los diez minutos vuelve a saltar. Aparece alguien que «sabe», pone una térmica más grande, y deja de saltar.

Ese es el momento exacto en que el problema deja de avisar. No se resolvió nada: se le sacó la alarma de incendio a la casa porque sonaba fuerte.

Qué protege cada cosa (la parte que nadie explica)

La térmica protege el cable, no el artefacto

El interruptor termomagnético —la «térmica»— está calibrado para la sección del cable que tiene atrás. Su trabajo es cortar antes de que por ese cable pase más corriente de la que puede soportar sin recalentarse. Cuando salta, no está diciendo «este aire es muy grande»: está diciendo «por este cable está pasando más de lo que aguanta».

Los valores de referencia que usa la reglamentación argentina para instalaciones domiciliarias asocian cada sección de cable con una protección: los circuitos de iluminación se hacen con cable fino y térmica chica, los de tomacorrientes con cable más grueso, y las cargas grandes con cable más grueso todavía. Los números exactos los tiene que aplicar el electricista según el caso, pero la idea de fondo es la que importa: el cable manda, la térmica lo acompaña.

Por eso poner una térmica más grande sobre el mismo cable es peligroso: el cable se sigue calentando igual, pero ahora nada corta. El aislante se ablanda, se reseca, y en algún punto —adentro de una pared, arriba de un cielorraso de machimbre— hace contacto.

El disyuntor protege a la persona

El disyuntor diferencial hace otra cosa completamente distinta: compara la corriente que entra con la que vuelve. Si falta algo en el camino, es porque se está yendo a tierra: por una instalación húmeda, por un artefacto con la carcasa con tensión, o por una persona. Corta en milésimas de segundo. Para uso domiciliario, la sensibilidad habitual es de 30 miliamperios.

Una casa de alquiler, con chicos, con gente que entra mojada de la playa, con un termotanque eléctrico y una bomba de pileta, sin disyuntor, es un riesgo que no se justifica de ninguna manera. Es además de las cosas más baratas del tablero.

La puesta a tierra es la que hace que todo lo demás funcione

Es la jabalina enterrada y el cable verde y amarillo que llega a cada toma. Sin ella, un artefacto con falla puede quedar con tensión en la carcasa y el disyuntor no tiene por dónde detectar la fuga hasta que alguien lo toca. Muchísimas casas viejas de la costa tienen tomas de tres patas donde la tercera no está conectada a nada.

Probalo hoy, tarda diez segundos

Si tu tablero tiene disyuntor, tiene un botón que dice TEST o T. Apretalo: tiene que cortar la luz de toda la casa. Si no corta, el disyuntor está fallado y no está protegiendo a nadie, aunque se vea perfecto. Conviene probarlo una vez por mes, y sí o sí antes de entregar la casa a un inquilino.

Por qué el aire acondicionado es el que destapa el problema

Tres motivos que se suman:

  • El arranque. Un compresor pide en el instante de arrancar bastante más corriente que la que consume después en régimen. En una instalación justa, ese pico es el que hace saltar la llave. Por eso muchas veces salta al prender y no mientras funciona.
  • El tiempo. Una pava eléctrica calienta el cable dos minutos. Un aire lo calienta seis horas seguidas. El calor se acumula y la térmica corta por temperatura, no por un pico.
  • La suma. El aire rara vez está solo: hay otro aire, un microondas, un termotanque eléctrico, la bomba de la pileta. La instalación de una casa de 1985 no fue pensada para eso, y no porque estuviera mal hecha: es que en 1985 esas cosas no estaban.

La solución de verdad: circuitos separados

La reglamentación argentina para instalaciones domiciliarias pide que la casa esté dividida en circuitos según su uso: uno para iluminación general, otro para los tomacorrientes generales, y circuitos exclusivos para las cargas grandes. Un aire acondicionado, un termotanque eléctrico o una bomba deberían tener cada uno su propio cable desde el tablero y su propia térmica.

Eso resuelve las tres cosas al mismo tiempo: el cable está dimensionado para esa carga, el pico de arranque no compite con el resto de la casa, y si algún día ese circuito falla, no te deja sin luz en todo el resto.

Es más caro que cambiar una térmica, obviamente. Pero es la diferencia entre arreglar y disimular.

Lo que le suma la costa

  • Salitre. El aire marino corroe los contactos, sobre todo en tableros exteriores, en las cajas del medidor y en los tomacorrientes del patio o del quincho. Un contacto corroído hace resistencia, y la resistencia hace calor.
  • Humedad y arena. Cajas de exterior sin tapa o con la tapa rota, tomas del jardín llenos de arena, cables que pasan por debajo de una galería que se inunda.
  • Nueve meses sin uso. Los contactos se oxidan más cuando no circula corriente. Es común que la casa cerrada tenga fallas que no tenía en marzo.
  • Tableros de chapa antiguos, muchas veces sin tapa y con fusibles de tapón en vez de térmicas. Si tu tablero tiene tapones de porcelana, esa instalación tiene por lo menos cuarenta años.

Qué mirar en tu tablero antes de llamar a nadie

Sacá una foto del tablero abierto y contá:

  1. ¿Cuántas llaves hay? Si hay una o dos para toda la casa, no hay circuitos separados. Prácticamente seguro.
  2. ¿Hay disyuntor? Se distingue porque tiene el botón de TEST. Si no lo hay, esa es la prioridad número uno.
  3. ¿Está rotulado? ¿Sabés qué corta cada llave? En una casa que alquilás, esto no es un lujo: es lo que le permite al inquilino resolver un corte sin llamarte a vos un domingo.
  4. ¿Hay tapones de porcelana, cables de tela o empalmes con cinta a la vista? Cualquiera de las tres cosas es motivo para que lo vea un electricista antes del verano.

Esa foto, mandada junto con el pedido, hace que el electricista llegue sabiendo qué va a encontrar. Acorta la visita y mejora el presupuesto.

Qué pedirle al electricista

  • Tablero con caja aislante y tapa, disyuntor diferencial de 30 mA y térmicas por circuito.
  • Circuito exclusivo para cada aire acondicionado, para el termotanque eléctrico si lo hay, y para la bomba de la pileta.
  • Puesta a tierra con jabalina, verificada, y tercer conductor efectivamente conectado en los tomas.
  • Tomacorrientes de mayor capacidad donde vayan cargas grandes.
  • El tablero rotulado y un esquema en papel pegado adentro de la tapa. Pedilo explícitamente: casi nadie lo pide y casi nadie lo hace.

Si no da el presupuesto para todo

Un orden de prioridades honesto, de mayor a menor:

  1. Disyuntor diferencial y puesta a tierra. Es lo que protege gente.
  2. Circuito propio para los aires y para las otras cargas grandes. Es lo que evita el incendio y lo que hace que dejen de saltar las llaves.
  3. Recambio del cableado viejo por zonas, empezando por cocina y baños.
  4. Lo cosmético: llaves, tapas, tomas nuevos.

Y una regla que vale para toda la casa: si alguien te propone «poner una térmica más grande» como solución a que salta la térmica, buscá otro electricista.

Que el tablero aguante enero.

Electricistas de las catorce localidades del partido, verificados y calificados por otros vecinos, están en Contratá Ya. Subís la foto del tablero con el pedido y te contestan los que trabajan en tu zona.

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